martes, 2 de marzo de 2021

Todo tiene su tiempo

 

Todo tiene su tiempo

 

Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.

Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado;

tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de destruir, y tiempo de edificar;

tiempo de llorar, y tiempo de reír; tiempo de endechar, y tiempo de bailar;

tiempo de esparcir piedras, y tiempo de juntar piedras; tiempo de abrazar, y tiempo de abstenerse de abrazar;

tiempo de buscar, y tiempo de perder; tiempo de guardar, y tiempo de desechar;

tiempo de romper, y tiempo de coser; tiempo de callar, y tiempo de hablar;

tiempo de amar, y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra, y tiempo de paz.

 

Eclesiastés

 

miércoles, 24 de febrero de 2021

Amanecer en el Alto Piura

 


En este bello amanecer altopiurano se ven las siluetas del Cerro Grande y del Moleján. Foto tomada desde Ñoma, un día de junio del 2018, cuando los chilalos cantaban.

Foto: Saúl, 2018


domingo, 21 de febrero de 2021

Aportes a la cultura piurana

 

Me complace presentar dos notas bibliográficas de nuestra colaboradora Urpi Castillo López acerca de dos publicaciones de la antropóloga Anne Marie Hocquenghem, que nos permite conocer más sobre la cultura piurana. (El editor de Diez Ayllus)




LA COCINA PIURANA

(Ensayo de antropología de la alimentación)

Anne Marie Hocquenghem y Susana Monzón

Lima: Instituto Francés de Estudios Andinos / Instituto de Estudios Peruanos, 1995

 

 

Uno de los objetivos de este trabajo es el constituir un inventario de la cocina regional con el fin de preservar el rico acervo culinario piurano, ante su continua sustitución por la comida internacional, producto de la globalización que viva el mundo actual y que todas las esferas de la existencia humana.

 

Otro de los fines es el de difundir las características alimentarias de la región, buscando generar conciencia acerca de la necesidad de una alimentación basada en los productos naturales propios de la zona, teniendo en cuenta la sabiduría ancestral, a la que se han ido incorporando ingredientes que han enriquecido el legado culinario.

 

La primera parte toca aspectos que van desde la determinación geográfica del estudio, los principales productos alimenticios, los hábitos alimentarios, los utensilios, los procedimientos mecánicos y bioquímicos, los tipos de condimentos, las técnicas de cocción y los estilos culinarios.

 

A continuación, la segunda parte recoge 314 recetas recopiladas en los lugares de reconocida tradición culinaria como el Bajo Piura (Catacaos, La Unión), el Alto Piura (Chulucanas) y la sierra (Ayabaca, Huancabamba, Santo Domingo).

 

El recetario comprende los ingredientes y la manera de preparar los potajes, basados en productos vegetales, pescados o carnes, así como la repostería y las bebidas. Entre las especialidades culinarias típicas de la sierra figuran, por ejemplo, el repe, el sango, las tortillas y el ceviche de carne. (Urpi Castillo López)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

PARA VENCER LA MUERTE

Anne Marie Hocquenghem

Lima: Instituto Francés de Estudios Andinos / Lluvia Editores, 1998

 

 

El título nos sugiere más un libro de poemas que un estudio arqueológico y antropológico de la Región Grau.

 

Sí, porque de esto trata este voluminoso trabajo de la antropóloga Anne Marie Hocquenghem, nacida en algún lugar de Europa, pero ahora convertida en una ciudadana del mundo.

 

En este libro, en el que ha unido la pasión científica y el calor del afecto por las poblaciones que habitan los ubérrimos campos de Piura y Tumbes, la autora nos propone una visión del pasado con miras hacia el porvenir.

 

Se remonta a la existencia de los primeros grupos humanos de la zona, que data de hace doce mil años y su desarrollo a través de los sucesivos estadios culturales hasta llegar a la actualidad.

 

Así, Para vencer la muerte constituye, pues, otro notable aporte de la autora al conocimiento de la cultura y la realidad sociohistórica de una de las principales regiones de nuestro país. (Urpi Castillo López)

 

 

 

 





viernes, 12 de febrero de 2021

Cumananas

 Cumananas

 
 
La leche para ser leche,
no necesita tener nata;
el hombre para ser hombre,
no necesita tener plata.
 
*********
 
Maldita la piedra liza,
que en ella me tropecé;
maldita sea mi suerte,
que de ti me enamoré.
 
*********
 
Mañana cuando me muera,
me pondrán poncho y sombrero;
pueda ser que en la otra vida,
haya viento y aguacero.
 
*********
 
Qué bonita es una casa,
cuando la saben pintar;
más bonita es una hembrita
que no sabe traicionar.
 
*********
 
Un gavilán con cien plumas,
no se puede mantener;
un abogado con una pluma,
mantiene vicio y mujer.
 
*********
 
Pomito de agua florida,
pomito de gran olor;
cómo quieres que te olvide,
si tú eres mi primer amor.
 
*********
 
Cuando paso por tu casa,
me dan ganas de llorar;
al verte parada en la puerta
y no poderte abrazar.
 
*********
 
Hombres encontrarás
como piedras en el río;
pero jamás hallarás,
un amor igual al mío.
 
*********
 
La naranja para comerla,
se le saca la pepita;
la mujer para quererla,
se le besa la boquita.
 
*********
 
Cuántas vueltas ha de dar la luna,
para alumbrar el mar;
cuántas vueltas daré yo,
para dejarte de amar.
 
*********
 
Cuando suenen las campanas,
no preguntes quien murió,
separado de tus brazos,
quien ha de ser, sino yo.
 
*********
 
Yo sembré la hierba buena
y me nació culantro,
yo mismo tuve la culpa,
de haberte querido tanto.
 
*********
 
En la puerta de mi casa,
tengo un mono relojero,
cuando pasan las muchachas,
se le para el minutero.
 
 
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Recopilado por: Líder Pintado Reyes.
Fuente: Municipalidad de Ayabaca, página web.


lunes, 8 de febrero de 2021

En la vida hay amores

 

EN LA VIDA HAY AMORES


Saúl Castillo Peña

 

Aunque soy de quienes piensan parafraseando una conocida cumbia  que el amor “no tiene horario, ni fecha en el calendario”, al aproximarse el Día de los Enamorados celebración promovida por los medios de comunicación y la publicidad se me dio por recordar mis años adolescentes.

 

Entonces recordé que cuando andaba por los diez años para entrar en los once, se me fue pasando el interés por los juegos infantiles y empecé a mirar con cierta insistencia a las alumnas de la Escuela de Mujeres, sobre todo a una niña de trenzas y ojos azabaches.

 

Pasaban los días, las semanas y los meses… y todo seguía igual. Bueno, igual para los demás pero no para este escribidor, pues de tanto pensar en aquella Dulcinea (permítamme los discretos lectores de este humilde blog que me reserve su verdadero nombre) mi cabeza estaba en la Luna, por lo que mis padres me reñían a cada rato ya que por andar siempre embelesado no hacía bien los mandados.

 

Mi hermano mayor, que por esos años estudiaba en el Instituto Nacional Agropecuario, de Santo Domingo, regresaba a Chungayo los sábados. Y fue en una de esas ocasiones cuando armándome de valor le conté mis cuitas de bisoño enamorado y le pedí que me aconseje cómo proceder en esta para mí dramática situación; pues mi hermano era conocido por sus cualidades y habilidades que eran muy apreciadas por las damitas de Chungayo y alrededores, prueba de ello era que varias de ellas siempre me preguntaban por él.  

 

Y es que además de sus dotes de gran palabreador él siempre llevaba consigo un librito titulado El secretario de los amantes. El libro de los enamorados, el cual además de los modelos de cartas apropiados para cada situación ―declaraciones, reconciliaciones, pedidos de matrimonio, etcétera, etcétera― incluía numerosos consejos para las parejas. Por eso, apenas le expuse mi caso, inmediatamente tomó cartas en el asunto y me indicó que copie la carta que según sus amplios conocimientos ―teóricos y prácticos― era la que más convenía.

 

Así que poniendo manos a la obra, de acuerdo a sus instrucciones transcribí la misiva en la hoja de un cuaderno, pero cuando se la mostré me reconvino severamente diciéndome que cómo se me había ocurrido copiarla en una hoja de cuaderno e inmediatamente me alcanzó un papel de carta y un sobre muy bonitos, de los que él siempre estaba premunido.

 

Luego, con muchísimo cuidado transcribí mi primera carta de amor en el papel indicado, la puse en el sobre y se la di a un churre, a quien le pagué una peseta para que se la entregue a la destinataria. Pero no sé si se la llegó a entregar, porque hasta ahora estoy esperando la respuesta.