miércoles, 5 de junio de 2013

¿Las bibliotecas o la Internet?

 
Diez razones por las que la Internet no sustituye a las bibliotecas: Se complementan
 
 
Mark Y. Herring, quien ostenta el cargo de Decano de Servicios Bibliotecarios en la Uni­ver­si­dad de Winthrop en el estado de Carolina del Sur, escribe un artículo en el que enumera diez razones por las que, en su opinión, la Internet jamás será un sustituto para las bibliotecas.
 
 
1. No todo se encuentra en la Internet. Normalmente, lo valioso en la Red no es gratis y se ha­ce necesario pagar cuentas de cientos de miles de dólares por la suscripción a bases de da­tos, re­vistas profesionales y otros recursos en formato electrónico disponibles por medio de la Red.
 
2. La aguja —su búsqueda— en un pajar —la Red. La Internet es como una inmensa biblio­teca sin catalogar. Los motores de búsqueda, ni organizan la colección virtual, ni selec­cionan, ni le dan la totalidad de lo disponible en la Red acerca de un tema en específico.
 
3. La ausencia de un control de calidad. Junto al material científico, médico e histórico, exis­te mucha basura. No hay control de calidad ni confiabilidad en la Red. Tampoco se espera que llegue a haberla.
 
4. Lo que se desconoce puede resultar perjudicial. La gran bendición para las bi­blio­tecas ha si­do la digitalización de revistas pro­fesionales. Aunque se dice que estas poseen artículos en formato de texto completo, esto no es siempre así. Exis­ten omisiones que muchas veces pa­san desapercibidas. Estas incluyen, en al­gunos casos, las notas al calce, tablas, gráficas, fór­­mulas, entre otros. Además, los proveedores de bases de datos tienden a eliminar artí­culos e incluso revistas sin aviso previo.
 
5. ¿Ahora se puede ahorrar en la compra de libros porque una biblioteca compra uno y lo dis­tribuye o pasa a otras? La inversión en materiales elec­trónicos o digitalizados puede du­pli­carse e incluso triplicarse en comparación con su costo en impreso. La accesibilidad de es­tos no es mayor que la del libro impreso, porque está limitada por las licencias. Si tiene una licencia para libros electrónicos, no puede leerlo más de una persona simultáneamente.
 
6. Y, ¿qué de los lectores de libros electrónicos? Utilizar un lector de libros electrónicos por más de media hora puede resultar en un dolor de cabeza y la vista fatigada. Además, si lo que va a leer tiene más de dos páginas la tendencia es a imprimirlo.
 
7. ¿Podría existir una universidad sin bibliotecas? No. Herring pre­senta la experiencia de dos uni­versidades que intentaron, sin éxito, depender exclusivamente de la Internet. La solu­ción, en cada caso, fue una biblioteca tradicional con un fuerte componente electrónico.
 
8. Y, ¿qué de la biblioteca virtual a nivel estatal? Podría lograr que el estado se arruine el es­tado (en nuestro caso en país), afirma el autor. El costo de digitalizarlo todo es increí­ble­men­te alto, decenas de millones de dólares en derechos de autor solamente. Y ¿cómo garan­tizar que los estudiantes tendrán acceso universal a estos medios? Otro problema que plan­tea al lector es ¿qué hacemos con los libros raros y recursos primarios valiosos una vez digi­talizados? Finalmente, ¿y si se va la luz?
 
9. La Internet: una milla de ancho, una pulgada (o menos) de profundidad. La mayoría de los recursos en el Internet no tienen más de 15 años. Muchos vendedores de revistas electrónicas ofrecen añadir un año, a la vez que suprimen otro. El acceso a material retrospectivo es costoso. Al autor le preocupa que nuestros estudiantes del futuro conozcan - y tengan acceso a - recursos académicos de más de 10 o 15 años.
 
10. La Internet es universal, pero el libro es portátil. En un sondeo reciente de aquellos que compran libros electrónicos, más de un 80% sostuvo que prefería utilizar la Internet para comprar libros a leerlos en la Red. Nadie como un bibliotecario sabe cuánto cuesta mantener funcionando una biblioteca, concluye Herring, siempre estamos buscando cómo ahorrar en gastos sin comprometer el servicio. La Internet es una maravilla, pero afirmar, como hacen algunos, que está haciendo obsoletas a las bibliotecas equivale a decir que los zapatos han hecho innecesarios los pies.
 
* Herring, Mark Y. 10 Reasons Why the Internet Is No Substitute for a Library. American Libraries, April 2001, p. 76-78. Versión electrónica accesada de: American Library Association, American Libraries Online, Selected Articles.
http://www.ala.org/ala/alonline/selectedarticles/10reasonswhy.htm
 
(Tomado de Internet)


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