lunes, 15 de abril de 2013

El almanaque de mis tiempos

 
 

El almanaque Bristol
 
No había casa, en el Alto Piura, que no tuviera, colgado con una pita de cabuya en algún horcón, una pared o detrás de la puerta, un ejemplar del legendario Bristol del año correspondiente. Era el vademécum donde el jefe de la familia consultaba acerca de las condiciones del tiempo para las labores agrícolas: si lloverá o no en las próximas semanas, cuándo será luna llena…; y si la madre había dado a luz, se recurría al santoral incluido en dicho almanaque para ponerle al bebé el nombre del santo o de la santa que se celebraba en el día del nacimiento. Fue una de mis primeras lecturas, pues además traía algunos relatos breves, chistes, anécdotas y referencias históricas, acompañados de ilustraciones y anuncios comerciales de productos de tocador, como los de jabón Reuter, agua de florida Murray & Lanman’s, la loción capilar Tricófero de Barry, etcétera. (El editor del blog). 
 
 
Cuando transcurre noviembre empiezan a aparecer en todas las ventas ambulantes, tiendas o en semáforos, los almanaques Bristol, toda una tradición mundial desde hace 180 años.
            El almanaque se debe a un médico neoyorquino llamado Charles Bristol, a quien se le ocurrió crear su propio recetario y que cada día crecía en su número de páginas.
            Un almanaque que se hizo sin importar el el estrato o creencia que tuviera la gente y que ha circulado por el mundo entero desde 1831.
            Con el paso del tiempo, el almanaque fue incluyendo temas como la luna, el clima, los días buenos de pesca, el horóscopo, entre otros, y para las personas cada vez se fue volviendo más importante.
            Ignacio Bejarano, vendedor ambulante hace más de cuarenta años, dijo que “es una tradición muy antigua donde trae los astros para saber el temperamento de la naturaleza y muchas otras cosas; pero antes los viejos cogíamos ese almanaque para buscar temblores, terremotos, fenómenos de la naturaleza, porque este lo traía todo”.
            Sin embargo, para Fabio Salazar, técnico agropecuario, la Internet y la llegada de las nuevas tecnologías han desplazado al Bristol, aunque aún sigue vivo.
            “Hoy todo mundo tiene acceso a Internet, a las redes meteorológicas y eso lleva a que puedan encontrar información por ejemplo en materia de cuál es la mejor época para sembrar”, puntualizó.
            Adicionalmente, la producción agropecuaria para la que era más utilizado el calendario, hoy cuenta con una tecnología de punta y métodos tan avanzados como la agricultura específica por sitio, que, como un sistema de GPS, dice la fecha y la mejor hora para abonar, sembrar, desyerbar, todo dependiendo de las condiciones del suelo y la pluviosidad.
            Otro hecho, que ha sacado buena parte de la circulación al Bristol es el cambio climático, pues según explicó Salazar, hace un par de décadas las épocas eran bien marcadas, las secas y las de lluvias que permitían hacer una programación, hoy la cuestión es distinta porque, como se dice comúnmente, “el clima está loco”. (Nota tomada de Internet)



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